Adios “blanquita”

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Dicen que las despedidas a veces son tristes, pero es por tu bien, tengo que darte en adopción, el vil dinero, esta necesidad de pagar, pagar, pagar y este sacrificio no sera en vano, espero que te aprecien y te cuiden tal como lo hice yo, te mantengan actualizada, sin enfermedades, limpia, sana.

Recuerdo el primer día que te tuve en mis brazos, la mire era blanca como la nieve, con un precioso botón al lado de la L, la Ñ , al encenderla presionando suavemente, verla con su Windows vista toda incomoda, le aumente su memoria a 2 gb para que sea mas ágil y deje de gatear para dar sus primeros pasos, entre al Internet y no descanse hasta encontrar todos los drivers para el XP, que feliz estuvo cuando cambio a Windows XP, que bien se veían los DVD’s, el sonido, la webcam, el wireless todo funcionaba a la perfección, cuando te traje el usb para capturar video del cable y ver y grabar la televisión estaba completo televisor, dvd, computadora todo en 1.

Todo quedara en el pasado, pero no se borrara este feliz recuerdo, yo se que en un futuro habrán más, pero ninguna será como tu “blanquita” - HP Pavilion dv6420la

2 Responses to “Adios “blanquita””

  1. Hugo pZ! Says:

    pucha zi pz kon eza laptop jugaba dota :( era brabaza :D

  2. Cintia Says:

    Siempre las despedidas son muy tristes, demasiado diría yo. Recuerdo que en mi vida he tenido varias y de todo tipo. Como el día en que se había cruzado en mi camino un lindo schnauzer, estaba solo e indefenso, y por el temor que tuve en ese momento de que le pasara algo, lo cogí entre mis brazos y lo lleve a mi casa. Habían pasado los días y ninguna persona se acerco a reclamar por el, así que decidí quedármelo, (tenia 10 años en ese entonces). Estaba muy contenta con la llegada de Pirulin, era el nombre que había elegido para mi nuevo acompañante, todo aparentemente marchaba bien, hasta que una tarde, que yo pensaba iba a ser como cualquier otra tarde, tocaron el timbre, preguntando por un “schnauzer”; en ese momento se me vino muchas cosas a mi pequeñita cabecita, Pirulin! vinieron por ti. Me alejarán de ti!, tu eres mío ahora! yo se que quieres quedarte conmigo!; todo esto pasaba en mi interior, y cuando llego el momento de responder a la pregunta que me había formulado la señorita , sólo llegue a balbucir un NO, frente a mi respuesta, procedió a seguir su camino no sin antes decirme que si en algún momento lo encontraba o me cruzaba en su camino ( cosa que había sucedido) no dudase en buscarla, indicándome donde vivía, OH Dios! era mi vecina! No lo podía creer, a pesar que no era colindante, vivía a la espalda, tenia la misma sensación como si viviese a mi lado. Todo esa tarde, o lo que quedo de ella, me puse a reflexionar por lo que había hecho, ¿estaba bien? ¿No era egoísta? Y decidí recurrir a lo que siempre hago cuando tengo ese tipo de inquietudes, pedir un consejo a mis Padres, la respuesta creo que ya lo saben. Había llegado el momento de despedirme de Pirulin, lo observe por buen tiempo, el inquieto estaba mas cariñoso en relación a otros días, lo abrasé, le coloque un lazo rojo, para que vaya muy “mono” al encuentro con su verdadera dueña. Creo que contar los detalles como fue dicho encuentro no viene el caso, solo les puedo decir que hasta ahora, a mis 25 años, recuerdo a la perfección esa despedida, y a pesar de ser “ casi vecinos” desde ese día nunca volví a ver a Pirulin.

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